Fotos robadas

Fotos a monumentos, fotos a especias, fotos a culturas, fotos a emociones, unas con permiso, otras robadas inocentemente, esta es nuestra manera de recordar nuestros viajes cuando la memoria no es lo suficiente amplia para almacenar todo lo que podemos absorber en un viaje a un mundo totalmente contrapuesto a nuestra cultura, a nuestra realidad.
Pero ¿y si nos ponemos al otro lado de la moneda y si al girar la moneda cae en el lado opuesto? ¿Y si en su realidad somos nosotros los extraños, somos nosotros los protagonistas de sus miradas de expectación, de asombro, de curiosidad? ¿Sabríamos adaptarnos a una continua persecución por alcanzar una foto de nuestra sonrisa, de nuestra mirada? ¿Sabríamos descansar tranquilamente observando una de las maravillas del mundo, mientras hay un grupo de personas que a quien desean observan es a ti?

IndiaUn sencillo descanso en una repisa, en un banco,… sirve para atraer la atención, las miradas y las cámaras de aquél que nunca ha visto un occidental, y en ese momento uno se da cuenta que quizás esas fotos robadas inocentemente no son tan inocentes.

[Autor: Sela Jiménez]

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