Las nebulosas montañas de Yangshuo

YangshuoHace algunos años me di cuenta que, en mi parcela mental viajera, había empezado a categorizar los lugares a los que viajaba. Era como si hubiese introducido pequeñas cajitas en mi cerebro, cada una con su cartelito, y dentro de ellas los lugares correspondientes según la experiencia vivida. Por un lado, tenía las zonas del mundo que me habían gustado tanto que podría volver a visitar algún día. Por otro, estaban los que me habían robado un pedacito de corazón y habían dejado tal huella dentro de mí que podría vivir allí por un tiempo. Y por último, establecí una categoría de lugares que, lejos de arrepentirme de haber visitado, no veía el motivo para volver a pisar –checked.

Pasado algún tiempo y con las cajitas cada vez más llenas, me daba la impresión que habían lugares que saltaban de una cesta a la otra, desde las ganas de regresar a esos parajes hasta rozar la tentación de quedarme allí por algún tiempo. Y ese es el caso de Yangshuo, una población rural al sur de China.

La primera vez que visité Yangshuo fue casi por casualidad. Andaba por Hong Kong, ciudad que alberga el mayor número de rascacielos del mundo, y unos amigos nos recomendaron hacer una incursión a la China más rural. Así que decidimos coger un metro que nos llevó hasta Shenzen, ciudad fronteriza donde mostrar el visado chino, sellar pasaportes y percatarte que China no es Hong Kong. A penas estuvimos unas horas en Shenzen, lo necesario para descubrir que entender y hacernos entender iba a ser tarea ardua. También dio para comer los primeros dumplings, observar una ciudad industrial, dura, coloreada por neones y descubrir la inexistencia de las tazas de váter. Los baños a base de agujeritos en el suelo – algunos comunitarios, todos escasos de limpieza-, iban a ser nuestra nueva realidad.

Tras diez horas de autocar nocturno llegamos a Guilin, ciudad situada al norte de la provincia de Guanxi. El alba nos pilló paseando por el parque botánico, donde sus lugareños daban la bienvenida al día con sesiones de yoga, tai-chi, juegos de bádminton, estiramientos varios… y todo ello al aire libre. Las agujas marcaban las 7 de la mañana cuando la ciudad empezaba a vestirse de puestecitos callejeros donde proveerse de carnes, frutas, verduras… mientras, los desayunos humeaban a base de fideos sorbidos con sonido (es culturalmente adecuado hacer ruido al sorber, es símbolo de buena educación).

Desde Guilin tomamos una pequeña barca de bambú con la que descendimos por el río Li. Navegamos por las aguas tranquilas del arroyo, rodeados de impresionantes montañas cubiertas de vegetación. Resultó ser uno de los paisajes más extraordinarios y preciosos que había visto jamás. A día de hoy sigue siéndolo. Entre aquellos macizos de formación karst, me sentí como en un cuento de fantasía. Aquel bote de bambú nos llevó de Guilin a Yangshuo, e incluso algo más, pareció que las aguas del río Li y sus nebulosos cerros nos transportaron a otro mundo, tanto por lo que fuimos descubriendo exteriormente, como el camino que iniciamos hacia nosotros mismos.

Yangshuo está ubicado al sur de la provincia de Guanxi y a orillas del rio Li y Yulong. Turismo local y mochileros venidos de todos los rincones del mundo, decoraban sus calles con tenderetes, restaurantes de comida deliciosa y algún bar donde tomar una copa. Salimos de ese epicentro comercial, y hallamos una ciudad que latía en forma de campos de arroz, barquitas de madera practicando la pesca del cormorán, escuelas de tai-chi y calles donde la ley de la selva estaba servida. Recorrer sus caminos y campos en bici fue una experiencia interesante: en la misma carretera coches, motos, tractores, vacas, carros tirados por personas, caballos y niños que correteaban desnudos, intentaban abrirse paso y sobrevivir a la ley del más fuerte y el más hábil. La vida se hallaba en cada metro que dejábamos atrás en cada pedaleo.

Las montañas y las aguas del río nos acompañaron en todo momento, haciéndose visibles y perennes en todos y cada uno de los días que pasamos en esas tierras.

Una sugerencia: El viaje es tuyo, y único. El resto, tómalo como una recomendación de un viaje único para otra persona. 

[Autora: Alba Teixidor]

 

2 pensamientos en “Las nebulosas montañas de Yangshuo

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