BUTÁN – EL SECRETO DEL HIMALAYA

Una sucesión de crestas y valles, de arrozales en bancal. Casi un museo vivo donde escasean los turistas y no funcionan todavía los teléfonos móviles. Budismo por los cuatro costados.

Espiritualidad en los monasterios fortaleza, o dzongs, que custodian las ciudades, y en los templos que salpican las aldeas. Los molinos rezan con el agua de los arroyos, y las banderas de plegaria con el viento junto a la carretera. Un país distinto en la cordillera más alta del planeta.

Un reino cerrado al mundo hasta hace tres décadas y ahora abierto a golpe de parabólica (la televisión e Internet llegaron en 1999). Junto a las nieves eternas conviven la rueca y el ordenador, el traje tradicional obligatorio y el vaquero de tapadillo. Las distancias se miden en tiempo, y el tiempo avanza o retrocede en cada curva del camino. Como antaño, la joven Dechen teje a la puerta d
e casa. Más allá, Thinley tensa su arco infantil (la puntería es el deporte nacional). Ya en la capital, Thimpu,
el veinteañero Dhendup maneja el ratón con el pelo engominado. La tradición sobrevive y la modernidad se asoma. Mientras, los amuletos antidemonios se mantienen como artículo de primera necesidad. La magia forma parte de la vida.

En busca de Sangri-La

La publicidad turística suele presentar Bután con el alias de Sangri-La. Pero si se llega por vía aérea, vale más no recordar Horizontes perdidos, la película que consagró ese paraíso de la novela de James Hilton. El vuelo desde Katmandú incluye la compañía espectacular de los techos del planeta. El Everest, el Makalu y el Kanchenchunga, por el ala bhutan1izquierda. Un deleite hasta que los árboles aparecen al alcance de la mano. En Paro, el único aeropuerto butanés, los aviones no aterrizan: se encestan entre montañas. La entrada por tierra desde la frontera con la India en la ciudad de Phuentsholing ofrece otra emoción: la de encaramarse, a velocidad punta de 30 kilómetros por hora, desde la escasa llanura butanesa hasta los valles a más de 2.000 metros. En ellos se asientan casi todos los núcleos de la escasa población: unos 700.000 habitantes para una superficie similar a la de Aragón (46.500 kilómetros cuadrados) y custodiada por varios sietemiles.

Una vez dentro, surge la extrañeza. Bután no es Shangri-La, pero logra ser un país único. Conserva su identidad budista (arrasada en el vecino Tíbet, invadido por China), sus bosques de altura (deforestados en el cercano Nepal) y su soberanía (perdida en el colindante Sikkim, ya parte de la India). En aras del acervo, la tradición es obligatoria en el vestir (el gho, una prenda hasta la rodilla para los hombres, y la kira, que cubre a las mujeres hasta los pies). También lo es en la construcción de edificios, con ventanas de madera decoradas y abundantes símbolos mágicos en tejados y fachadas. Como los grandes falos para ahuyentar los malos espíritus. En aras de la identidad, también, resulta oneroso viajar aquí. El alto precio impuesto a la estancia de los visitantes limita a unos 6.000 el número de turistas anuales.

Tan caro destino ofrece espectáculos impagables. Como la aparición del nevado Chomolari (7.431 metros), unas curvas después de la ciudad de Paro, o la del cercano monasterio de Takshang (El Nido del Tigre), colgado en una pared vertical a 3.140 metros de altura. Alcanzarlo supone tres horas de subida bajo los pinos para salvar casi un kilómetro de desnivel. Al llegar, al viajero le quedan 60 escalones para asomarse al vértigo de la montaña mientras escucha los mantras que rezan los monjes junto a las lámparas de mantequilla.

Om mani padme um (la flor está en el loto), una oración omnipresente también en las construcciones más representivas de Bután, los dzongs. Son las fortalezas que comparten el poder civil y el clero, herencia de la diarquía implantada durante siglos. El de Trongsa, instalado en un risco, es el más imponente: antaño era la llave entre el Este y el Oeste. Sin embargo carece de la refinada decoración que ha hecho famoso al de Punakha, la antigua capital. Sólo el de la nueva, Thimpu (46.000 habitantes), permanece cerrado al turismo. Es la oficina del rey, Jigme Singye Wangchuck, el único butanés que, con su familia, disfruta de apellido. Pero la principal ciudad ofrece otros atractivos arquitectónicos (biblioteca nacional, museo de tradiciones populares, templos con bellas pinturas…) o sociales (aquí recalan butaneses de numerosas etnias). Además debe de ser la única capital del mundo sin semáforos.

Videoclips’ entre montañas

Una vez al año, la mayoría de los dzongs y numerosos monasterios butaneses albergan los festivales religiosos (tseshu), la gran fiesta. Danzas y máscaras en honor de Guru Rinpoche, quien trajo el budismo en el siglo VIII. Comenzó a revelar su doctrina en el valle de Bumthang, considerada aún la zona más sagrada del país (por eso está prohibido vender tabaco). Es también una de las más bellas para caminar por bosques de rododendros y descender por laderas a más de 3.000 metros donde pastan los yaks.

En las aldeas de Bumtang, con sus casonas decoradas y sus yuntas de bueyes, la sensación de recorrer un gigantesco museo se quiebra al pasar frente a una televisión con un videoclip. Milagros de una parabólica que también sirve para tender la ropa. La pequeña pantalla comienza a llegar a las aldeas. Es la distracción de moda, la caja por la que entra el mundo de más allá de las montañas. En Bután, que tiene a gala medir, además del producto interior bruto, la “felicidad nacional bruta”, lo viejo y lo nuevo empiezan a librar batalla. Y el escenario es grandioso.

CHARO NOGUEIRA – EL PAIS -22 Marzo 2003

COMO DECIDIMOS DONDE VIAJAMOS?

Que ocurre para que algo haga “click” en nuestra cabeza, capture nuestra atención y nos decida a conocer  ese país lejano,  isla exótica, ciudad maravillosa  o sencillamente ese lugar cercano a nosotros que no nos había interesado anteriormente pero que, repentinamente necesitas saber todo sobre  su gastronomía, clima, costumbres y hasta el número exacto de habitantes.

Al viajar recuperamos la capacidad de asombro que hemos ido perdiendo  entre la ruticamera-1053048_960_720na, el cansancio y el día a día. Viajamos para descubrir  cosas y lugares  diferentes pero en realidad cambiamos la forma de mirarlas. Todo se vuelve  más intenso,  más sabroso, más original y mucho más interesante  cuando viajamos.

Durante nuestro viaje atesoramos esos recuerdos y detalles que convierten el viaje en  momentos  inolvidables, que recordaremos durante el resto de nuestra vida, “exagerándolos” un poco cada vez que lo explicamos.

Al final del viaje nos quedan las experiencias vividas, las sensaciones, los olores, las gentes y sobre todo las ganas de volver.

Ahora hay que esperar que vuelva a ocurrir el “click” y decidamos nuestro próximo destino.

T. Castillo

¿Verdad que es horrible que se te bajen los calcetines?

A quién noMONTAJE PIE ASIER SUESCUN le incomoda que el tejido de atrás de unas zapatillas le roce con esa parte del pie, comenzando ya la pierna, que sube del talón… Con el tendón de Aquiles, ¿no?

Ese momento en el que el calcetín queda flojo debido, quizá, a que se haya deshilachado la gomilla que lo sujetaba al gemelo derecho, o izquierdo, dejando así de ejercer su función y haciéndote cojear buscando un apoyo para sentarte.

 ¿Verdad que no hay como buscar excusas para dejar de andar? ¡Olvídate de tontadas! ¡Descálzate y vuelve a ponerte en pie!

 Deja de esperar a que pase la lluvia para salir a correr porque puede que cuando ya lleves un rato de trote no te importe mojarte. No te levantes tan rápido de la sobremesa con tus amigos, sufriendo porque mañana tendrás sueño en la oficina. Son más importantes tus risas de esa noche que las que obtiene el jefe con tu trabajo. No busques más artículos motivadores, como este, en los que ni el propio autor se aplica el cuento de lo que escribe. Elige mantener los ojos abiertos antes que echarte una siesta. Vive, ya dormirás.

 Y viaja. Sal. Ve hasta la esquina a comprar el pan. Cuando ya estés en casa de nuevo no te preocupes por haber olvidado comprar leche, ponte la chaqueta y vuelve a salir a la calle. Ve a pasar el fin de semana por ahí. Coge un avión y no regreses hasta que no hayas pasado 6 meses viendo mundo. Recuerda que un lugar no será el mismo en cada ocasión que vayas, quizá unas personas sustituyan a otras y el momento en sus vidas y en la tuya seguramente sea diferente. Por eso, si te gustó ese sitio, ve de nuevo tantas veces como quieras, nunca trates de volver, solo ve otra vez.

 La vida que vives es tuya. Te la dieron a ti. Sueña. Luego piensa. ¿Te hace sonreír?
¡Pues dale! Viaja, anda, corre, triunfa. ¿Recuerdas el calcetín? ¿Ya se te había olvidado?

 Que ni siquiera el roce en un tendón se convierta en tu Talón de Aquiles.

 [Autor: Asier Suescun]

Viajando de la mano de David Rull

David Rull y África, o más exactamente Egipto, parecen ir de la mano. No hacen falta muchas sesiones, quizá ni siquiera muchas horas, para intuir que David Rull desprende pasión por esta tierra y su historia. Y así nos lo transmite a quienes, sentados, esperamos absorber todo conocimiento posible, algo que nos haga entender nuestro presente mediante un pasado lejano.
Le damos la mano a este egiptólogo que nos introduce en el mundo de la divulgación histórica, arqueológica y cultural del periodismo de viajes. Nos ofrece unas pinceladas sobre temas especializados a nivel científico y de ahí nos conduce a las diversas maneras de transmitirlo a un público que quiere viajar y conocer. Todos pueden ir en el mismo saco: viajeros y turistas; turistas y viajeros; nosotros debemos —intentar— hacer accesible este conocimiento a quién lo demande.
Retrocedemos al pasado de nuestro pasado, para encontrar huellas y restos ancestrales que nos descubran unas cosas y nos hagan preguntarnos otras.

Foto David Rull                Fuente: David Rull

Nos llega un oleaje de guías de viaje; mismos lugares, diferentes maneras de contarlos, de introducirse en ellos, de transmitirlos. El viajero parte de un estado de desconocimiento, pero antes de partir (cuando en realidad ya ha empezado el viaje), investiga, pregunta, indaga e intenta empaparse de ese lugar al que llamará destino. En este paso previo al traslado físico, podemos contribuir a que el viajero vaya desgranando una información saboreada poco a poco, permitiendo que él mismo cree una imagen a su parecer, intentando desprenderse de un etnocentrismo que le acompaña —nos acompaña— de forma intrínseca. Culturas mirándose así mismas, hacia dentro, hacia un interior desde el que juzga cuán diferente son otras culturas. Naturalidad comprensible, no por ello nos debemos conformar. Equilibrio que podemos hallar observando, escuchando e intentando transmitir de unas maneras y otras, como hiciera Heródoto interpretando el mundo a través de sus viajes.

Formas de viajar tan complejas de definir como el tiempo; formas que fluctuarán desde un enfoque arqueológico, hasta cultural, pasando por el antropológico, sostenible, religioso, aventurero, literario y tantas etiquetas como Rull nos nombra y nosotros podamos investigar, crear o imaginar. Y al etiquetar nos adentramos en un paseo por el mundo sin movernos de nuestras sillas. Fotografías y anécdotas bailan entre las pirámides de Egipto, en los textos religiosos más antiguos de la Humanidad, en la eternidad de cámaras fúnebres, en la importancia del canal de Suez para la comercialización de enseres entre Europa y África. A lo lejos, allá entre el Nepal y el Tíbet, nos llega un mapa de la montaña sagrada Kailas —centro del mundo para unos, lugar desconocido para otros—, donde su lago Manas Sarovar da vida al río Ganges. Las aventuras de Lawrence de Arabia vuelan desde Jordania, para seguir con la mochila hasta Leptis Magna, en Libia, una de las ciudades romanas más antiguas del mundo.

Nos quedamos con la cooperación que propone Rull, ese círculo redondo que nos dibuja donde sinergia y multidisciplinariedad se rodean de científicos, técnicos, logística y comunicadores para converger en el punto donde los puentes se encuentran y dejan de ser puentes, donde los científicos pueden llegar a ser buenos comunicadores y los comunicadores buenos científicos, si se han usado los puentes adecuados para llegar hasta el lugar.

[Autora: Alba Teixidor]

Nuestro guía: Un primate domesticado por la cultura

«Soy un primate domesticado por la cultura.» Así se define a sí mismo Jordi Serrallonga, naturalista, escritor, guía de expediciones, productor y asesor científico, apasionado investigador de campo en África, América y Australia.

Acompañados por el profesor Jordi Serrallonga, iniciamos un periplo a través de la evolución humana y la aventura de la ciencia, con el objetivo de entender el viaje como fuente de conocimiento.

El Profesor Serrallonga nos aseguró que las ganas de moverse hacia lugares desconocidos es algo inherente a la genética del ser humano. Desde sus orígenes, el ser humano siempre ha sentido interés y curiosidad por viajar, ir más allá, experimentar ese estremecimiento que causa lo que no se conoce, y percibir el riesgo que eso implica.

El bipedismo, alcanzado hace casi cuatro millones de años, y la colaboración entre seres semejantes ha permitido al hombre la supervivencia como especie. Aun así, a lo largo de la historia han surgido diversas preguntas que han suscitado un enorme interés, y no solo entre la comunidad científica: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Cómo hemos llegado a ser lo que somos? ¿Por qué somos diferentes de los animales y desarrollamos cultura a través del aprendizaje?Entre el 1700 y el 1800, eclesiásticos (Husher) o científicos (Lineo Cuvier y Lamarck) expusieron diferentes teorías sobre el origen del ser humano, como el creacionismo o el transformismo catastrófico. Sin embargo, no fue hasta que un joven estudiante llamado Charles Darwin, fascinado por los estudios del filósofo y científico William Whewell, abandonó la carrera eclesiástica para embarcarse en el viaje que cambió su vida y que le permitió convertir sus teorías en cánones científicos. Gracias a cinco años de viaje por lugares desconocidos y a una vida dedicada a estudiar los datos recopilados durante este periplo, Darwin formuló la tesis que cambió la teoría sobre los orígenes de la humanidad. Darwin desmintió la idea de que el origen del ser humano se encontraba en Europa y lo trasladó a África, desmantelando todas las teorías aceptadas como preceptos por la Iglesia. Con un tono extremamente blasfemo para la época, afirmó que el ser humano procedía de un animal: el mono. Además, sostuvo que el ser humano ha sufrido una evolución gradual y una adaptación climática-ambiental a lo largo de la historia de la humanidad. Actualmente es por todos sabido que el hombre y el chimpancé comparten un antepasado común.

El soñar ha permitido a diferentes personalidades lograr que a través del viaje se proyectara una forma de aventura y conocimiento al servicio de la investigación científica. Este legado se lo debemos a Darwin, Jacques Cousteau, Dian Fossey, Jane Goodal, Chapman o Sabater Pi, entre otros. El poder de la prensa y de los medios de comunicación han permitido, tanto ahora como en el pasado, la divulgación científica de teorías e hipótesis expuestas por investigadores. Gracias a estas publicaciones los científicos pudieron perseguir y financiar sus sueños y aventuras al servicio del saber.

PersonalidadesSabater Pi,Lamarck,Louis & Mary Leackey,Diane Fossey,Jane Goodall

El conocer para conocer es un binomio que ha permitido más veces que la humanidad se forjara de ideas erróneas y superficialmente primitivas para avanzar en la búsqueda de una perspectiva más apta y verdadera. Ésta es la verdadera clave de la evolución.

[Autora: Sara Beltrame]

Las nebulosas montañas de Yangshuo

YangshuoHace algunos años me di cuenta que, en mi parcela mental viajera, había empezado a categorizar los lugares a los que viajaba. Era como si hubiese introducido pequeñas cajitas en mi cerebro, cada una con su cartelito, y dentro de ellas los lugares correspondientes según la experiencia vivida. Por un lado, tenía las zonas del mundo que me habían gustado tanto que podría volver a visitar algún día. Por otro, estaban los que me habían robado un pedacito de corazón y habían dejado tal huella dentro de mí que podría vivir allí por un tiempo. Y por último, establecí una categoría de lugares que, lejos de arrepentirme de haber visitado, no veía el motivo para volver a pisar –checked.

Pasado algún tiempo y con las cajitas cada vez más llenas, me daba la impresión que habían lugares que saltaban de una cesta a la otra, desde las ganas de regresar a esos parajes hasta rozar la tentación de quedarme allí por algún tiempo. Y ese es el caso de Yangshuo, una población rural al sur de China.

La primera vez que visité Yangshuo fue casi por casualidad. Andaba por Hong Kong, ciudad que alberga el mayor número de rascacielos del mundo, y unos amigos nos recomendaron hacer una incursión a la China más rural. Así que decidimos coger un metro que nos llevó hasta Shenzen, ciudad fronteriza donde mostrar el visado chino, sellar pasaportes y percatarte que China no es Hong Kong. A penas estuvimos unas horas en Shenzen, lo necesario para descubrir que entender y hacernos entender iba a ser tarea ardua. También dio para comer los primeros dumplings, observar una ciudad industrial, dura, coloreada por neones y descubrir la inexistencia de las tazas de váter. Los baños a base de agujeritos en el suelo – algunos comunitarios, todos escasos de limpieza-, iban a ser nuestra nueva realidad.

Tras diez horas de autocar nocturno llegamos a Guilin, ciudad situada al norte de la provincia de Guanxi. El alba nos pilló paseando por el parque botánico, donde sus lugareños daban la bienvenida al día con sesiones de yoga, tai-chi, juegos de bádminton, estiramientos varios… y todo ello al aire libre. Las agujas marcaban las 7 de la mañana cuando la ciudad empezaba a vestirse de puestecitos callejeros donde proveerse de carnes, frutas, verduras… mientras, los desayunos humeaban a base de fideos sorbidos con sonido (es culturalmente adecuado hacer ruido al sorber, es símbolo de buena educación).

Desde Guilin tomamos una pequeña barca de bambú con la que descendimos por el río Li. Navegamos por las aguas tranquilas del arroyo, rodeados de impresionantes montañas cubiertas de vegetación. Resultó ser uno de los paisajes más extraordinarios y preciosos que había visto jamás. A día de hoy sigue siéndolo. Entre aquellos macizos de formación karst, me sentí como en un cuento de fantasía. Aquel bote de bambú nos llevó de Guilin a Yangshuo, e incluso algo más, pareció que las aguas del río Li y sus nebulosos cerros nos transportaron a otro mundo, tanto por lo que fuimos descubriendo exteriormente, como el camino que iniciamos hacia nosotros mismos.

Yangshuo está ubicado al sur de la provincia de Guanxi y a orillas del rio Li y Yulong. Turismo local y mochileros venidos de todos los rincones del mundo, decoraban sus calles con tenderetes, restaurantes de comida deliciosa y algún bar donde tomar una copa. Salimos de ese epicentro comercial, y hallamos una ciudad que latía en forma de campos de arroz, barquitas de madera practicando la pesca del cormorán, escuelas de tai-chi y calles donde la ley de la selva estaba servida. Recorrer sus caminos y campos en bici fue una experiencia interesante: en la misma carretera coches, motos, tractores, vacas, carros tirados por personas, caballos y niños que correteaban desnudos, intentaban abrirse paso y sobrevivir a la ley del más fuerte y el más hábil. La vida se hallaba en cada metro que dejábamos atrás en cada pedaleo.

Las montañas y las aguas del río nos acompañaron en todo momento, haciéndose visibles y perennes en todos y cada uno de los días que pasamos en esas tierras.

Una sugerencia: El viaje es tuyo, y único. El resto, tómalo como una recomendación de un viaje único para otra persona. 

[Autora: Alba Teixidor]

 

Ens han entrevistat!!!

Ens han entrevistat a Ocio & Viajes de El Periódico. «El Luxe de viatjar amb un especialista», aquest ha estat el títol escollit per l’article, un títol que ens defineix a la perfecció.

Malaika viatges apostem per un tipus de viatge més constructiu, grups reduïts acompanyats d’un especialista en el contingut i en el destí visitat. Ens mostren un altre punt de vista, una altra perspectiva del lloc visitat.

Us deixem amb l’entrevista. Esperem que la gaudiu i ens pugeu conèixer una mica més.

article Ocio y viaje El Periodico

Un capricho para nuestras vacaciones

southern crossEn esta ocasión Southern Cross nos propone dos de los magníficos resorts del prestigioso grupo The Residence by Cenizaro.
¿Nos damos un capricho merecido estas vacaciones?

The Residence Mauritius by Cenizaro
El ambiente colonial del cosouthernnjunto hace pensar que lleva ahí más de un siglo, cuando en realidad abrió en 1998. Los grandes ventiladores que cuelgan de los techos yun leve aroma a ylang ylang transportan al viajero a otra época. Sus 163 habitaciones y suites se despliegan a ambos lados de sus áreas comunes, unas estructuras abiertas a un mar de aguas turquesas y a una inacabable playa de fina arena blanca. Dispone de tres restaurantes: The Dining Room, The Verandah y The Plantation, así cosouthernmo de un bar. Las ocho salas de tratamiento y el pavilion de The Sanctuary Spa ofrecen la línea de productos de Carita, descubridora del concepto de Haute Beauté. Además, una gran piscina, canchas de tenis, centro de deportes acuáticos y The Planters Kids Club.

The Residence Zanzibar by Cenizaro
Nada menos que 32 hectáresouthernas de exuberantes jardines tropicales y una formidable playa de kilómetro y medio son el hogar de The Residence Zanzibar. Sus 66 villas de una y dos habitaciones con piscina privada disponen de unas dimensiones considerables, que van de los 155 a los 468 m2, ycombinan armoniosamente elementos de las culturas que forjaron el pasado histórico de esta isla: la swahili, la omaní, la india y la colonial británica. Todos los resorts de The Residence by Cenizaro ponen a disposición de sus huéspedes un servicio de mayordomo privado. En el caso de Zanzíbar, este servicio permite al viajero sentirse como en casa, al tiempo que puede conocer más de cerca la cultura local. Su restaurante The Dining Room ofrece una cocina internacional con toques tradicionales de la costa africana, mientras The Pavilion se especializa en gastronomía mediterránea y de Oriente Medio. Las cenas privadas son uno de los puntos fuertes del resort, tanto en la intimidad de la propia villa, como en rincones recónditos de su playa, sus jardines o sobre el embarcadero. The Spa dispone de seis pabellones de tratamiento, con productos de la casa Carita. Desde el resort se organizan excursiones a islas cercanas, así como pesca de altura o cruceros para bucear con delfines. Tierra adentro se puede partir en busca de tortugas gigantes o del mono indígena de la isla, el coloborojo.

southernsouthern

[Autor: Southern Cross]

El Valor dels mitjans de transport

Els mitjans de transport!
No som conscients d’ells i no els hi donem importància, però tenen un gran protagonisme en els nostres viatges.
Els avions, els trens, eIMG_0196ls autocars, els vaixells, els tuk tuk, les motos, els cotxes de lloguer, els taxis compartits, o no, les bicis, els cotxes de cavall i un gran etcètera. Cada país ens ofereix diferents tipus, uns ens poden agradar més i altres menys, uns més còmodes i d’altres, on decideixes riure i afegir-ho al llistat d’anècdotes del viatge, per trobar una part positiva.
Els transports en si són part de les aventures del viatge. Qui no ha patit mai situacions surrealistes?
Per la meva experiència, us podria explicar des de baralles amb possibles aterratges d’emergència, fins a històries d’amor que no tenen res a envejar a lDSC_3212es de les pel·lícules, passant per xerrades de productes miraculosos que ni a la televenda els veuríem, fins a tot tipus de venda de productes gurmet per “menjar” com per exemple brotxetes d’escarbats.
Tantes hores als transports públics han de ser productives. El més important és no donar-ho per temps mort o sense servei, és temps, i molt valuós. Cada persona l’ha d’utilitzar segons els seus gustos i necessitats en aquell moment. Podem aprofitar tot aquest temps per escriure les experiències, aventures i anècdotes que estem tenint durant el viatge; per descansar, per mantenir una bona conversa amb el company de viatge, per muntar històries imaginàries sobre els diferents passatgers, per llegir aquell llibre que fa temps que es resisteix i no hi ha manera, però si no ens hem decidit fins llavors, potser hauria estat millor comprar-ne un de nou pel viatge; per gaudir del paisatge, per divertir-se i aprendre de les històries que ens explica el guia; o senzillament per il·lusionar-nos amb la destinació d’aquell transport.
Sobretot, hem de ser conscients i vIMG_0240alorar aquests trajectes, els hem de considerar viatges en si, d’aquesta manera els gaudirem i els aprofitarem.
Estàs d’acord?

Fotos robadas

Fotos a monumentos, fotos a especias, fotos a culturas, fotos a emociones, unas con permiso, otras robadas inocentemente, esta es nuestra manera de recordar nuestros viajes cuando la memoria no es lo suficiente amplia para almacenar todo lo que podemos absorber en un viaje a un mundo totalmente contrapuesto a nuestra cultura, a nuestra realidad.
Pero ¿y si nos ponemos al otro lado de la moneda y si al girar la moneda cae en el lado opuesto? ¿Y si en su realidad somos nosotros los extraños, somos nosotros los protagonistas de sus miradas de expectación, de asombro, de curiosidad? ¿Sabríamos adaptarnos a una continua persecución por alcanzar una foto de nuestra sonrisa, de nuestra mirada? ¿Sabríamos descansar tranquilamente observando una de las maravillas del mundo, mientras hay un grupo de personas que a quien desean observan es a ti?

IndiaUn sencillo descanso en una repisa, en un banco,… sirve para atraer la atención, las miradas y las cámaras de aquél que nunca ha visto un occidental, y en ese momento uno se da cuenta que quizás esas fotos robadas inocentemente no son tan inocentes.

[Autor: Sela Jiménez]