BUTÁN – EL SECRETO DEL HIMALAYA

Una sucesión de crestas y valles, de arrozales en bancal. Casi un museo vivo donde escasean los turistas y no funcionan todavía los teléfonos móviles. Budismo por los cuatro costados.

Espiritualidad en los monasterios fortaleza, o dzongs, que custodian las ciudades, y en los templos que salpican las aldeas. Los molinos rezan con el agua de los arroyos, y las banderas de plegaria con el viento junto a la carretera. Un país distinto en la cordillera más alta del planeta.

Un reino cerrado al mundo hasta hace tres décadas y ahora abierto a golpe de parabólica (la televisión e Internet llegaron en 1999). Junto a las nieves eternas conviven la rueca y el ordenador, el traje tradicional obligatorio y el vaquero de tapadillo. Las distancias se miden en tiempo, y el tiempo avanza o retrocede en cada curva del camino. Como antaño, la joven Dechen teje a la puerta d
e casa. Más allá, Thinley tensa su arco infantil (la puntería es el deporte nacional). Ya en la capital, Thimpu,
el veinteañero Dhendup maneja el ratón con el pelo engominado. La tradición sobrevive y la modernidad se asoma. Mientras, los amuletos antidemonios se mantienen como artículo de primera necesidad. La magia forma parte de la vida.

En busca de Sangri-La

La publicidad turística suele presentar Bután con el alias de Sangri-La. Pero si se llega por vía aérea, vale más no recordar Horizontes perdidos, la película que consagró ese paraíso de la novela de James Hilton. El vuelo desde Katmandú incluye la compañía espectacular de los techos del planeta. El Everest, el Makalu y el Kanchenchunga, por el ala bhutan1izquierda. Un deleite hasta que los árboles aparecen al alcance de la mano. En Paro, el único aeropuerto butanés, los aviones no aterrizan: se encestan entre montañas. La entrada por tierra desde la frontera con la India en la ciudad de Phuentsholing ofrece otra emoción: la de encaramarse, a velocidad punta de 30 kilómetros por hora, desde la escasa llanura butanesa hasta los valles a más de 2.000 metros. En ellos se asientan casi todos los núcleos de la escasa población: unos 700.000 habitantes para una superficie similar a la de Aragón (46.500 kilómetros cuadrados) y custodiada por varios sietemiles.

Una vez dentro, surge la extrañeza. Bután no es Shangri-La, pero logra ser un país único. Conserva su identidad budista (arrasada en el vecino Tíbet, invadido por China), sus bosques de altura (deforestados en el cercano Nepal) y su soberanía (perdida en el colindante Sikkim, ya parte de la India). En aras del acervo, la tradición es obligatoria en el vestir (el gho, una prenda hasta la rodilla para los hombres, y la kira, que cubre a las mujeres hasta los pies). También lo es en la construcción de edificios, con ventanas de madera decoradas y abundantes símbolos mágicos en tejados y fachadas. Como los grandes falos para ahuyentar los malos espíritus. En aras de la identidad, también, resulta oneroso viajar aquí. El alto precio impuesto a la estancia de los visitantes limita a unos 6.000 el número de turistas anuales.

Tan caro destino ofrece espectáculos impagables. Como la aparición del nevado Chomolari (7.431 metros), unas curvas después de la ciudad de Paro, o la del cercano monasterio de Takshang (El Nido del Tigre), colgado en una pared vertical a 3.140 metros de altura. Alcanzarlo supone tres horas de subida bajo los pinos para salvar casi un kilómetro de desnivel. Al llegar, al viajero le quedan 60 escalones para asomarse al vértigo de la montaña mientras escucha los mantras que rezan los monjes junto a las lámparas de mantequilla.

Om mani padme um (la flor está en el loto), una oración omnipresente también en las construcciones más representivas de Bután, los dzongs. Son las fortalezas que comparten el poder civil y el clero, herencia de la diarquía implantada durante siglos. El de Trongsa, instalado en un risco, es el más imponente: antaño era la llave entre el Este y el Oeste. Sin embargo carece de la refinada decoración que ha hecho famoso al de Punakha, la antigua capital. Sólo el de la nueva, Thimpu (46.000 habitantes), permanece cerrado al turismo. Es la oficina del rey, Jigme Singye Wangchuck, el único butanés que, con su familia, disfruta de apellido. Pero la principal ciudad ofrece otros atractivos arquitectónicos (biblioteca nacional, museo de tradiciones populares, templos con bellas pinturas…) o sociales (aquí recalan butaneses de numerosas etnias). Además debe de ser la única capital del mundo sin semáforos.

Videoclips’ entre montañas

Una vez al año, la mayoría de los dzongs y numerosos monasterios butaneses albergan los festivales religiosos (tseshu), la gran fiesta. Danzas y máscaras en honor de Guru Rinpoche, quien trajo el budismo en el siglo VIII. Comenzó a revelar su doctrina en el valle de Bumthang, considerada aún la zona más sagrada del país (por eso está prohibido vender tabaco). Es también una de las más bellas para caminar por bosques de rododendros y descender por laderas a más de 3.000 metros donde pastan los yaks.

En las aldeas de Bumtang, con sus casonas decoradas y sus yuntas de bueyes, la sensación de recorrer un gigantesco museo se quiebra al pasar frente a una televisión con un videoclip. Milagros de una parabólica que también sirve para tender la ropa. La pequeña pantalla comienza a llegar a las aldeas. Es la distracción de moda, la caja por la que entra el mundo de más allá de las montañas. En Bután, que tiene a gala medir, además del producto interior bruto, la “felicidad nacional bruta”, lo viejo y lo nuevo empiezan a librar batalla. Y el escenario es grandioso.

CHARO NOGUEIRA – EL PAIS -22 Marzo 2003

El Festival de la Mitad de Otoño en China

El día 15 del octavo mes del calendario chino es el Festival de Mitad de Otoño, y es cuando se puede ver la luna llena brillando en la noche oscura. Los pueblos antiguos llevan siglos celebrando este día que da comienzo a la gran cosecha de otoño.

Hoy en día, este festival tiene un significado más referente a la reunión entre amigos y familiares. Este día se celebra con muchas costumbres culturales entre las cuales, hacer y compartir pasteles en forma de luna es lo más usual.

En la cultura china, la forma redonda simboliza la integridad y el reencuentro. Por lo tanto, el intercambio y por supuesto el comer los pasteles de luna entre los miembros de la familia y seres queridos durante el festival representa esa integridad y unidad que es tan importante.

El país se llena de pasteles en forma de luna, te atreves a probarlos?

china

Autor: China a la Carta

VISITA ESPECIAL AL PALACIO CHONGHUA EN LA CIUDAD PROHIBIDA

Durante mucho tiempo, la Ciudad Prohibida solo ha abierto una serie de palacios al público. Para los amantes de la historia y las reliquias, tenemos la oportunidad de ofrecer una visita a un lugar especial en el interior de la Ciudad Prohibida llamado Chonghua Palace.

Este famoso palacio siempre ha  tenido la entrada restringida al público y se preserva exactamente como durante la época del emperador Yongzheng. El emperador quiso construirlo para su hijo heredero. Éste, disfrutó de ceremonias de té y reuniones durante las celebraciones del Año Nuevo Chino. Dentro de este exclusivo palacio, hay una gran cantidad de reliquias de la dinastía Qing.

Obtenga un pase VIP para entrar a este sitio exclusivo con Malaika Viatges – China a la Carta.

Una experiencia inolvidable ¡¡¡

chonghuan palace

COMO DECIDIMOS DONDE VIAJAMOS?

Que ocurre para que algo haga “click” en nuestra cabeza, capture nuestra atención y nos decida a conocer  ese país lejano,  isla exótica, ciudad maravillosa  o sencillamente ese lugar cercano a nosotros que no nos había interesado anteriormente pero que, repentinamente necesitas saber todo sobre  su gastronomía, clima, costumbres y hasta el número exacto de habitantes.

Al viajar recuperamos la capacidad de asombro que hemos ido perdiendo  entre la ruticamera-1053048_960_720na, el cansancio y el día a día. Viajamos para descubrir  cosas y lugares  diferentes pero en realidad cambiamos la forma de mirarlas. Todo se vuelve  más intenso,  más sabroso, más original y mucho más interesante  cuando viajamos.

Durante nuestro viaje atesoramos esos recuerdos y detalles que convierten el viaje en  momentos  inolvidables, que recordaremos durante el resto de nuestra vida, “exagerándolos” un poco cada vez que lo explicamos.

Al final del viaje nos quedan las experiencias vividas, las sensaciones, los olores, las gentes y sobre todo las ganas de volver.

Ahora hay que esperar que vuelva a ocurrir el “click” y decidamos nuestro próximo destino.

T. Castillo

EXPERIENCIAS ÚNICAS EN CHINA

China es un país de una enorme riqueza cultural,  conocida en el mundo entero por su cultura milenaria. Muchas de las tradiciones de China se han ido manteniendo desde la antigüedad hasta el día de hoy.

Pese a que China sea a día de hoy un país que avanza económicamente a una velocidad de vértigo, muchas de estas costumbres chinas se siguen practicando en el día a día.

Hemos diseñado una serie de experiencias enriquecedoras y exclusivas  que le permitirán entender mejor la cultura milenaria de este país. Muy pocos visitantes llegan a experimentarlas, aún siendo muy típicas de China. Le garantizamos que no le dejarán indiferente.

Una  combinación perfecta para un viaje inolvidable en este país de grandes contrastes. China, ¡un gran país!

  • Comer en la Gran Muralla: Disfrute de un almuerzo semi-formal sobre la Gran Muralla con magníficas vistas¡¡¡

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  • Duerma en un Palacio de verano: Alójese en el Palacio Imperial más impresionante de China

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*Audiencia privada con un monje: Tenga una conversación privada con un monje y aprenda sobre su estilo de vida y costumbres.

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  • Acérquese a los guerreros desde  un acceso VIP:  Experimente el privilegio de bajar un nivel para estar más cerca de los guerreros de terracota

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  • Masaje cabeza, cuerpo y pies: Cierre los ojos y déjese seducir por unas manos expertas

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  • Chequeo de medicina tradicional china: Experimente en primera persona, un chequeo de esta milenaria medicina.

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Autor: China a la Carta.

 

 

 

Por qué viajar? Alfonso Pérez de Nanclares

“Viajar es una enfermedad…que te salva la vida”

Estos días circula por las redes uno de tantos vídeos virales que vemos últimamente. Es el vídeo sobre “El síndrome del eterno viajero”. Su ejecución, perfecta, y su guión, inmejorable. Desde aquí, mi más sincera enhorabuena. Trata de explicar, desde un punto de vista vivencial, en primera persona, esa necesidad que tienen un grupo cada vez más grande de personas de visitar, viajar y conocer cada lugar del mundo, de esa necesidad de no poder para quieto, de la agonía del no poder salir a un lugar diferente y porquenuevo, incluso esa llegada a un punto en el que no se disfruta del sitio en el que se está porque ya se quiere estar en otro sitio. En definitiva, la adicción a viajar.

Y la verdad que no puedo dar una opinión mala acerca de este cortometraje, ya que me he sentido ciertamente identificado en una gran parte de las reflexiones que realiza esta aventurera. Salvando las distancias, claro está (yo soy más rico, apuesto y juego mejor al fútbol). Describe a la perfección esa sensación que te embarga en los momentos y días previos al inicio de un nuevo viaje. Esas ganas tremendas de querer saber ya lo que te va a deparar el lugar al que vas, esas preguntas y visualizaciones de cómo será el nuevo destino, que cosas habrá que te sorprenderán. Ese sentimiento de agobio al pensar que no te va a dar tiempo a ver todo lo que quieres ver, hacer todo lo que quieres hacer.

Viajamos porque necesitamos cambiar de aires, hacer diferente cada día, eliminar lo cotidiano y dar un toque de sorpresa a nuestra vida. Lo monótono se hace aburrido, y lo aburrido no lo queremos cerca. Esa sensación de tener algo nuevo delante nuestro a cada paso que damos, y que nos hace estar alerta y atentos a todo. Muchos conoceréis lo que se ha venido a llamar “Zona de Confort

Pues bien, viajar a sitios significa salir de nuestra zona de confort, entrar en la zona de aprendizaje, aquello que no conocemos, ampliamos nuestra visión del mundo, tenemos nuevas sensaciones y modificamos los hábitos. Es la zona donde experimentamos, observamos y aprendemos. Pero conlleva unos riesgos. Y es por ello por lo que hay personas que tienen más facilidad para salir de su zona de confort y ampliarla a través de la experiencia y los conocimientos. Los viajeros y aventureros con adicción a viajar se encuentran en los primeros escalones de este grupo de personas. Y hay otro tipo de personas que tienen pánico a salir de su zona de confort por el miedo a lo desconocido. Estas personas tienden a quedarse siempre en sus lugares de origen, sin ninguna gana ni determinación de salir a conocer mundo. No nos confundamos, no considero en este aspecto viajar a hacer un viaje. Hacer un viaje puede ser ir todos los veranos a Benidorm (como la mayoría de los españoles), a ver edificios feos y a bañarse en una playa horrible, sucia y atestada de gente, y esto no es salir de la zona de confort puesto que es algo que hacemos periódicamente, de manera repetitiva, y ya conocemos al dedillo el lugar que estamos visitando. Viajar y salir de nuestra zona de confort es visitar lugares nuevos, desconocidos.

Viajamos para ser felices. Viajamos porque nos lo pide el cuerpo. Todo ser humano necesita de estímulos que le activen, que le liberen endorfinas, adrenalina, sensaciones fuertes, nuevas, estimulantes y alegres. Y no todo el mundo consigue liberar estas sensaciones de la misma forma. Habrá quien necesite saltar desde una avioneta a 4.000 y habrá quien necesite coser de una forma diferente un suéter de punto. Hay gente que disfruta leyendo libros e incluso habrá gente que necesitará fumar un chistu (aunque la gran mayoría de los que lo hacen ya lo tienen bien metido en su zona de confort, ahí, a fuego) Por eso hay personas que necesitan viajar más que otras. Pero también…

Viajar es adictivo, engancha. ¡Y de qué forma! Sabemos que esa liberación de estímulos produce tolerancia. Esto quiere decir, que para sentir lo mismo con esa liberación de adrenalina que la primera vez cuando saltamos a la comba necesitaremos algo más intenso, más arriesgado. Y cuando vamos conociendo diferente lugares, tenemos el interés, la necesidad de ir conociendo más y más lugares de una forma más rápida. Nuestras ganas aumentan. Vemos países Francia y queremos ir a Polonia. Vemos Polonia y queremos salir de Europa. Vemos Marruecos y queremos ir más hacia el sur. Conocer, conocer, conocer. Vivir. Vaya si engancha.

 Viajamos por curiosidad. El ser humano es curioso por naturaleza, y existen tantas y tantas cosas diferentes en cada parte del mundo, que nunca dejaremos de sorprendernos. Para algunos comerse un crujiente grillo bañado en chocolate es tan normal como para nosotros comernos un caracolillo. Hay en sitios donde amamantar a un chimpancé adquiere casi la misma importancia que amamantar a tu hijo/a, siempre y cuando se le quiera al chimpancé. Pero que os diré, si marear a un toro en un círculo de arena para después cárgaselo es normal en nuestro entorno. Las culturas y tradiciones son tan numerosas como estrellas hay en el firmamento, y nosotros queremos conocerlas todas ¡Qué curiosa es la curiosidad! Y como somos curiosos…

Viajamos por la mera consignación de confirmar que lo que nos contaron es real. Queremos ver si el Machu Picchu impresiona tanto, si las fiestas de la luna llena son tan desbocadas como se lee por ahí, si el valle de la muerte tiene tanto de muerte como de valle. Queremos saber si en China la tienen tan pequeña como dicen, o si en Rusia muerden mesas y se sientan en bocadillos de panceta. Queremos ver aquello que nos contaron, vivirlo en nuestras carnes, verlo con nuestros ojos. Ver si esa foto reflejaba la belleza de aquel lugar o se quedaba corta.

¡Qué cojones! Viajamos porque es lo más bonito que existe. Pero no todo es alegría en la viña del señor. No sé si os pasará, pero a mí me ocurre algo muy curioso en los momentos previos a un viaje. Es una mezcolanza de sensaciones que me embriagan, me aturden, me sorprenden y engañan. No me quiero ir. Es esa parte de mí que se pega como una lapa a la zona de confort y no quiere salir. Le da miedo. Sabes que tu verdadera intención es salir, tienes ganas, pero no sabes porque sientes eso. Prefieres la comodidad del sofá de casa. Somos animales de costumbres. Pero no es difícil sobrepasar ese punto, autoengañar a esa parte de ti y decirla: chaval! A mí no me times, que yo me las piro. Y en el preciso momento en el que inicias el viaje, en el que te subes al avión o incluso al bus que te lleva al aeropuerto, ese intento diabólico de dejarte en casa, desaparece, como por arte de magia.

 Viajamos porque al rememorar momentos pasados de viajes ya casi olvidados, nos sentimos alegres, felices. Si bien estos recuerdos son difusos y se mezclan unos con otros, siempre recordamos nuestras aventuras como algo bueno, divertido, pese a que no siempre sean así. Yo, que queréis que os diga, quiero que el fin el mundo me pille viajando. Y pienso que solo puede salir algo más bonito del hecho de viajar: viajar y el amor.

Dicen que cualquier afición llevada al extremo se convierte en adicción, y que cualquier adicción es mala, sea cual sea. Los españolitos con nuestras respuestas tan agudas contestamos: de algo hay que morir. Pues señores, yo no me quiero morir, pero si he de morir de algo, quiero morir de viajar.

Exprime la vida, y viaja mucho

 

ONE&ONLY RESORTS – MAGNÍFICAS PROMOCIONES EN DUBAI Y MALDIVAS

ONE&ONLY RESORTS – MAGNÍFICAS PROMOCIONES EN DUBAI Y MALDIVAS

Para comenzar bien el año, en colaboración con el prestigioso grupo ONE&ONLY Resorts os acercamos en esta ocasión a tres de sus magníficos resorts con los que hemos lanzado estupendas promociones:

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One&Only Reethi Rah (Maldivas)

Uno de los resorts más atractivos de Maldivas, ofrece 128 impresionantes villas directamente en  la playa o sobre las turquesas aguas de una de lasSSmayores islas del atolón Malé Norte, La oferta gastronómica del resort es inabarcable: seis restaurantes y bares, desde el árabe Fanditha hasta el japonés Tapasake, además de su propia bodega, Epicure y ahora también su propia escuela de cocina. Su impresionante Spa ofrece todo tipo de tratamientos en un relajante entorno. Disponen de sus clubs infantiles KidsOnly y One Tribe, además de centro PADI de submarinismo y centro de actividades deportivas y excursiones.

Promoción Noches Gratis:
4 noches a precio de 3, o bien 7 a precio de 5 – Media Pensión gratuita – Traslados   en yate gratuitos.
Válido para estancias de 9 mayo a 22 julio y 28 agosto a 30 septiembre.

Promoción Reserva Anticipada:
 15% de descuento sobre la tarifa de alojamiento.
Válido para estancias de 10 enero a 10 febrero, 21febrero a 19 marzo y 10 abril a 8 mayo. Reserva hasta 15 enero (descuento ya aplicado)

Promoción Lunas de Miel:
Mini pastel de bodas y decoración especial de la cama la primera noche en el hotel –     Sesión de meSSSdia hora de fotos y una fotografía enmarcada – Batines bordados personalizados – Champán para dos en el bar Fanditha a la puesta de sol – Ritual de baño para dos – Estancias mínimas de siete noches, además, a elegir entre tratamiento de spa de 60min para dos o cena romántica.
Válido para estancias de mínimo cuatro noches antes de transcurrido un año de la fecha de la boda.

 One&Only Royal Mirage (Dubai)

Uno de los resorts con más solera y estilo en su propio kilómetro de playa privada de Dubai, Consta de tres propiedades distintas: The Palace, Arabian Court y Residence & Spa. El resSSSSSort ofrece ocho restaurantes y siete bares y clubs de diferentes estilos. Un espectacular Spa operado en colaboración con ESPA, que dispone de 12 salas de tratamiento, un hammam y un completo centro de fitness. Cuentan además de dos clubs infantiles KidsOnly, además de centro de actividades deportivas y excursiones.

Promoción Descuento sobre Tarifa: descuento del hasta el 40% sobre la tarifa de alojamiento en cualquiera de las tres propiedades, dependiendo de la temporada.. Consultar fecha límite de reserva anticipada según la temporada del año.

Promoción Media Pensión Gratuita: para estancias mínimas de una a cinco noches, dependiendo de la temporada del año. A disfrutar en cualquiera de los restaurantes del resort

Promoción Familias en Verano: 50% de descuento en la segunda habitación ocupada por hasta tres niños o jóvenes, en Media Pensión para toda la familia. Válido en Arabian Court Deluxe Room, para estancias mínimas de cinco noches de 4 junio a 30 septiembre, siempre que la reserva se efectúe antes de 31 marzo. Consultar condiciones

Promoción Aquaventure: una entrada gratuita por persona y estancia al espectacular parque acuático Aquaventure del hotel Atlantis The Palm Dubai.

*Promociones acumulables entre sí.

 One&Only The Palm (Dubai)

Posiblemente el resort más lujoso de cuantos han abierto sus puertas sobre la playa de Dubai, se ubica en uno de los extremos exteriores de la isla artificial The PaSSAlm Island. Con tan solo 90 impresionantes habitaciones y suites así como cuatro villas privadas en primera línea de playa, este es una auténtica joya en la hotelería dubaití. El resort pone a disposición de sus huéspedes los restaurants ZEST, STAY by Yannick Alléno y 101 Dining Lounge and Bar, todos bajo la supervisión del galardonado con estrellas Michelin chef Yannick Alléno. En su spa, Guerlain yOne&Only The Palm le invitan a disfrutar de un singular viaje por los sentidos dedicado a su belleza y bienestar.

Promoción Descuento sobre Tarifa: descuento de hasta el 40% sobre la tarifa de alojamiento. Consultar fecha límite de oferta y reserva anticipada según la temporada del año.

Promoción Media Pensión Gratuita: para estancias mínimas de una a cinco noches, dependiendo de la temporada del año. A disfrutar en cualquiera de los restaurantes del resort. Bebidas no incluidas.

Promoción Aquaventure: una entrada gratuita por persona y estancia al espectacular parque acuático Aquaventure del hotel Atlantis The Palm, Dubai.

 Autor: Southern Cross

Por qué viajamos?

 

Hay muchas razones para partir. El viaje nos fuerza a salir de la zona de confort, a desafiar nuestros límites y enfrentar esa delgada línea fatalmente atractiva entre lo conocido y desconocido. En el fondo, la vida misma. A veces partimos cansados de lo que nos rodea, esperando encontrar lo que buscamos en ese lugar desconocido, en esa cultura ajena a la nuestra. A todos nos fascina la idea del viaje. ¿A quién no? El tema es atreverse.porque viajamos

El poeta John Berryman alguna vez escribió: “Debemos viajar en la dirección de nuestro miedo”. Y eso hicieron por siglos los viajeros y exploradores, que corrían el riesgo de morir devorados por criaturas salvajes, enfermedades o caer de una montaña, buscando llenar los vacíos en los mapas y señalar nuevas tierras. Ahora viajamos para llenar esos vacíos que existen en nuestro propio mapa interior.

Pero hay algo que aparece sin previo aviso. Ese ímpetu descontrolado de descubrir cosas nuevas y arrojarse a lo desconocido, sea como sea. Y si ese mundo sin conocer es bueno o malo, ¡que importa! Una vez que ese impulso se manifiesta, ya estamos en un punto sin retorno. Un libro, una foto, una canción, una película, una persona, una historia, los maravillosos mapas… todo es posible para animarse a partir.

Ser quienes somos. Conocernos a nosotros mismos. Es lo que nos lleva a irnos a veces tan lejos y en repetidas ocasiones.

Creemos que si nos encontramos en otro ambiente, otro sistema, podremos adoptar finalmente la forma que nos acomoda y ser libres. Pero después de un tiempo todo comienza a hacerse cotidiano otra vez, aunque nos encontremos a diez mil kilómetros de distancia. Y ahí es cuando nos damos cuenta de que no importa la forma del envase que nos contiene, ya que adoptaremos siempre la misma forma en su interior.

Ser quienes somos. Conocernos a nosotros mismos. Es lo que nos lleva a irnos a veces tan lejos y en repetidas ocasiones, porque el viaje nos da la sensación de estar viviendo las cosas por primera vez. Ver las cosas en su esencia, como niños. Sentimos que tenemos una nueva oportunidad de ser nosotros mismos. De comenzar de cero. De ser.

Pero volvemos. ¿Y por qué lo hacemos? Porque ese lugar que dejamos nos comienza a generar la misma curiosidad que nos provoca el resto de mundo. Pensamos que es diferente, que las cosas han cambiado. Todo cuanto nos rodeaba lo sentimos a la distancia extraño, desconocido, incluso atractivo. Regresamos y, de alguna manera irracional y sin sentido alguno, tratamos de entrar en ese mundo del cual no nos sentíamos parte. Una locura.

Quizás mis padres, quienes fomentaron el descubrir y viajar, nunca pensaron que llegaría a tales extremos. En la adolescencia pensaban que pararía cuando fuera adulta. Ahora que lo soy, pensaron que cesaría al tener mi casa. Ahora existe la esperanza de que los hijos curen esa fiebre, y si no es así serán las incapacidades físicas de la vejez las que hagan ese trabajo. Sin embargo, nada ha funcionado y probablemente continúe así en el futuro. No hay cura. Es un estado mental. Aquí o allá, qué mas da.

Texto de: Javiera Martinez
MOLËCULA