ONE&ONLY RESORTS – MAGNÍFICAS PROMOCIONES EN DUBAI Y MALDIVAS

ONE&ONLY RESORTS – MAGNÍFICAS PROMOCIONES EN DUBAI Y MALDIVAS

Para comenzar bien el año, en colaboración con el prestigioso grupo ONE&ONLY Resorts os acercamos en esta ocasión a tres de sus magníficos resorts con los que hemos lanzado estupendas promociones:

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One&Only Reethi Rah (Maldivas)

Uno de los resorts más atractivos de Maldivas, ofrece 128 impresionantes villas directamente en  la playa o sobre las turquesas aguas de una de lasSSmayores islas del atolón Malé Norte, La oferta gastronómica del resort es inabarcable: seis restaurantes y bares, desde el árabe Fanditha hasta el japonés Tapasake, además de su propia bodega, Epicure y ahora también su propia escuela de cocina. Su impresionante Spa ofrece todo tipo de tratamientos en un relajante entorno. Disponen de sus clubs infantiles KidsOnly y One Tribe, además de centro PADI de submarinismo y centro de actividades deportivas y excursiones.

Promoción Noches Gratis:
4 noches a precio de 3, o bien 7 a precio de 5 – Media Pensión gratuita – Traslados   en yate gratuitos.
Válido para estancias de 9 mayo a 22 julio y 28 agosto a 30 septiembre.

Promoción Reserva Anticipada:
 15% de descuento sobre la tarifa de alojamiento.
Válido para estancias de 10 enero a 10 febrero, 21febrero a 19 marzo y 10 abril a 8 mayo. Reserva hasta 15 enero (descuento ya aplicado)

Promoción Lunas de Miel:
Mini pastel de bodas y decoración especial de la cama la primera noche en el hotel –     Sesión de meSSSdia hora de fotos y una fotografía enmarcada – Batines bordados personalizados – Champán para dos en el bar Fanditha a la puesta de sol – Ritual de baño para dos – Estancias mínimas de siete noches, además, a elegir entre tratamiento de spa de 60min para dos o cena romántica.
Válido para estancias de mínimo cuatro noches antes de transcurrido un año de la fecha de la boda.

 One&Only Royal Mirage (Dubai)

Uno de los resorts con más solera y estilo en su propio kilómetro de playa privada de Dubai, Consta de tres propiedades distintas: The Palace, Arabian Court y Residence & Spa. El resSSSSSort ofrece ocho restaurantes y siete bares y clubs de diferentes estilos. Un espectacular Spa operado en colaboración con ESPA, que dispone de 12 salas de tratamiento, un hammam y un completo centro de fitness. Cuentan además de dos clubs infantiles KidsOnly, además de centro de actividades deportivas y excursiones.

Promoción Descuento sobre Tarifa: descuento del hasta el 40% sobre la tarifa de alojamiento en cualquiera de las tres propiedades, dependiendo de la temporada.. Consultar fecha límite de reserva anticipada según la temporada del año.

Promoción Media Pensión Gratuita: para estancias mínimas de una a cinco noches, dependiendo de la temporada del año. A disfrutar en cualquiera de los restaurantes del resort

Promoción Familias en Verano: 50% de descuento en la segunda habitación ocupada por hasta tres niños o jóvenes, en Media Pensión para toda la familia. Válido en Arabian Court Deluxe Room, para estancias mínimas de cinco noches de 4 junio a 30 septiembre, siempre que la reserva se efectúe antes de 31 marzo. Consultar condiciones

Promoción Aquaventure: una entrada gratuita por persona y estancia al espectacular parque acuático Aquaventure del hotel Atlantis The Palm Dubai.

*Promociones acumulables entre sí.

 One&Only The Palm (Dubai)

Posiblemente el resort más lujoso de cuantos han abierto sus puertas sobre la playa de Dubai, se ubica en uno de los extremos exteriores de la isla artificial The PaSSAlm Island. Con tan solo 90 impresionantes habitaciones y suites así como cuatro villas privadas en primera línea de playa, este es una auténtica joya en la hotelería dubaití. El resort pone a disposición de sus huéspedes los restaurants ZEST, STAY by Yannick Alléno y 101 Dining Lounge and Bar, todos bajo la supervisión del galardonado con estrellas Michelin chef Yannick Alléno. En su spa, Guerlain yOne&Only The Palm le invitan a disfrutar de un singular viaje por los sentidos dedicado a su belleza y bienestar.

Promoción Descuento sobre Tarifa: descuento de hasta el 40% sobre la tarifa de alojamiento. Consultar fecha límite de oferta y reserva anticipada según la temporada del año.

Promoción Media Pensión Gratuita: para estancias mínimas de una a cinco noches, dependiendo de la temporada del año. A disfrutar en cualquiera de los restaurantes del resort. Bebidas no incluidas.

Promoción Aquaventure: una entrada gratuita por persona y estancia al espectacular parque acuático Aquaventure del hotel Atlantis The Palm, Dubai.

 Autor: Southern Cross

Por qué viajamos?

 

Hay muchas razones para partir. El viaje nos fuerza a salir de la zona de confort, a desafiar nuestros límites y enfrentar esa delgada línea fatalmente atractiva entre lo conocido y desconocido. En el fondo, la vida misma. A veces partimos cansados de lo que nos rodea, esperando encontrar lo que buscamos en ese lugar desconocido, en esa cultura ajena a la nuestra. A todos nos fascina la idea del viaje. ¿A quién no? El tema es atreverse.porque viajamos

El poeta John Berryman alguna vez escribió: “Debemos viajar en la dirección de nuestro miedo”. Y eso hicieron por siglos los viajeros y exploradores, que corrían el riesgo de morir devorados por criaturas salvajes, enfermedades o caer de una montaña, buscando llenar los vacíos en los mapas y señalar nuevas tierras. Ahora viajamos para llenar esos vacíos que existen en nuestro propio mapa interior.

Pero hay algo que aparece sin previo aviso. Ese ímpetu descontrolado de descubrir cosas nuevas y arrojarse a lo desconocido, sea como sea. Y si ese mundo sin conocer es bueno o malo, ¡que importa! Una vez que ese impulso se manifiesta, ya estamos en un punto sin retorno. Un libro, una foto, una canción, una película, una persona, una historia, los maravillosos mapas… todo es posible para animarse a partir.

Ser quienes somos. Conocernos a nosotros mismos. Es lo que nos lleva a irnos a veces tan lejos y en repetidas ocasiones.

Creemos que si nos encontramos en otro ambiente, otro sistema, podremos adoptar finalmente la forma que nos acomoda y ser libres. Pero después de un tiempo todo comienza a hacerse cotidiano otra vez, aunque nos encontremos a diez mil kilómetros de distancia. Y ahí es cuando nos damos cuenta de que no importa la forma del envase que nos contiene, ya que adoptaremos siempre la misma forma en su interior.

Ser quienes somos. Conocernos a nosotros mismos. Es lo que nos lleva a irnos a veces tan lejos y en repetidas ocasiones, porque el viaje nos da la sensación de estar viviendo las cosas por primera vez. Ver las cosas en su esencia, como niños. Sentimos que tenemos una nueva oportunidad de ser nosotros mismos. De comenzar de cero. De ser.

Pero volvemos. ¿Y por qué lo hacemos? Porque ese lugar que dejamos nos comienza a generar la misma curiosidad que nos provoca el resto de mundo. Pensamos que es diferente, que las cosas han cambiado. Todo cuanto nos rodeaba lo sentimos a la distancia extraño, desconocido, incluso atractivo. Regresamos y, de alguna manera irracional y sin sentido alguno, tratamos de entrar en ese mundo del cual no nos sentíamos parte. Una locura.

Quizás mis padres, quienes fomentaron el descubrir y viajar, nunca pensaron que llegaría a tales extremos. En la adolescencia pensaban que pararía cuando fuera adulta. Ahora que lo soy, pensaron que cesaría al tener mi casa. Ahora existe la esperanza de que los hijos curen esa fiebre, y si no es así serán las incapacidades físicas de la vejez las que hagan ese trabajo. Sin embargo, nada ha funcionado y probablemente continúe así en el futuro. No hay cura. Es un estado mental. Aquí o allá, qué mas da.

Texto de: Javiera Martinez
MOLËCULA

 

¿Verdad que es horrible que se te bajen los calcetines?

A quién noMONTAJE PIE ASIER SUESCUN le incomoda que el tejido de atrás de unas zapatillas le roce con esa parte del pie, comenzando ya la pierna, que sube del talón… Con el tendón de Aquiles, ¿no?

Ese momento en el que el calcetín queda flojo debido, quizá, a que se haya deshilachado la gomilla que lo sujetaba al gemelo derecho, o izquierdo, dejando así de ejercer su función y haciéndote cojear buscando un apoyo para sentarte.

 ¿Verdad que no hay como buscar excusas para dejar de andar? ¡Olvídate de tontadas! ¡Descálzate y vuelve a ponerte en pie!

 Deja de esperar a que pase la lluvia para salir a correr porque puede que cuando ya lleves un rato de trote no te importe mojarte. No te levantes tan rápido de la sobremesa con tus amigos, sufriendo porque mañana tendrás sueño en la oficina. Son más importantes tus risas de esa noche que las que obtiene el jefe con tu trabajo. No busques más artículos motivadores, como este, en los que ni el propio autor se aplica el cuento de lo que escribe. Elige mantener los ojos abiertos antes que echarte una siesta. Vive, ya dormirás.

 Y viaja. Sal. Ve hasta la esquina a comprar el pan. Cuando ya estés en casa de nuevo no te preocupes por haber olvidado comprar leche, ponte la chaqueta y vuelve a salir a la calle. Ve a pasar el fin de semana por ahí. Coge un avión y no regreses hasta que no hayas pasado 6 meses viendo mundo. Recuerda que un lugar no será el mismo en cada ocasión que vayas, quizá unas personas sustituyan a otras y el momento en sus vidas y en la tuya seguramente sea diferente. Por eso, si te gustó ese sitio, ve de nuevo tantas veces como quieras, nunca trates de volver, solo ve otra vez.

 La vida que vives es tuya. Te la dieron a ti. Sueña. Luego piensa. ¿Te hace sonreír?
¡Pues dale! Viaja, anda, corre, triunfa. ¿Recuerdas el calcetín? ¿Ya se te había olvidado?

 Que ni siquiera el roce en un tendón se convierta en tu Talón de Aquiles.

 [Autor: Asier Suescun]

¿Que tal en Gambia?

Gambia - cedida por Asier SuescunHoy, alguien quien de viajes sabe un rato, me leía algo que decía que la mente y el cuerpo no viajan a la misma velocidad, que el cuerpo puede recorrer miles de kilómetros en pocas horas, pero la mente tarda tres días en aterrizar. Antes ha de pasar la frontera de la noche y del día hasta que se dé cuenta de dónde está y, entonces, justo entonces, será el momento de saltar, de dar un salto que sirva para recibir a la mente y mostrarle a dónde acaba de llegar.

Historias, personas, paisajes que salen al paso y entonces pones por un momento el piloto automático en tu cuerpo y sacas tu mente a mirar, te miras desde fuera y comprendes, mejor dicho tratas de hacerlo, lo curioso y diferente que es todo lo que te rodea en ese momento. Cómo has llegado hasta allí, cómo podías haberte imaginado que algún día estarías viviendo algo así, en un lugar tan lejos de cualquier lugar y con esa gente que hasta ahora no existía y que puede que solo juegue ese pequeño papel en tu vida. Este paseo de la mente tampoco es bueno hacerlo durar demasiado, ciérralo con una sonrisa, con un brindis de cervezas, con un… con un salto, busca tu salto, acompaña a la mente de vuelta al cuerpo y disfruta, vive, sobre todo, vive el momento.

¡Y saca muchas fotos! Simplemente mira, mira bien y pestañea, estás ahí. Estás ahí ahora, esa es la foto, vívela con los ojos y recuérdala para siempre. Cuando vuelvas explícala y puede que la sonrisa que te salga al hablar de aquello diga mucho más que un pendrive cargado de gigas.
Acabo de llegar, mi cuerpo llegó el domingo y, después de una semana aterrizó mi mente. La vuelta, a veces, es más lenta y más dura que la ida, tanto trabajo para comprender tan insólitas situaciones, tantas experiencias vividas, tantas vueltas a la cabeza para ni siquiera entender por qué unos tenemos tanto y otros tienen tan poco.
[Autor: Asier Suescún]

La Garganta del Diablo

Garganta del Diablo

6 jóvenes decidimos poner rumbo al norte de Argentina. Tras 19 horas en ómnibus desde Buenos Aires, por fin pisábamos el pueblecito de Iguazú. Enérgicas y con ganas de estirar las piernas, decidimos encaminarnos hacia la frontera con Brasil y deleitarnos con las vistas panorámicas a tal maravilla del mundo.
Regresadas a Argentina, pasamos el día siguiente recorriendo de cerca las Cataratas de Iguazú, tan de cerca que en uno de los tramos tomamos una barca que nos arrimó hasta prácticamente quedar tapadas por una cortina de agua que mojaba y helaba la piel en el mes de agosto, invierno en Argentina. Con nuestros chubasqueros y nuestras sonrisas sentimos las gotas en la cara y esa sensación de estar palpando uno de esos lugares únicos en la tierra.
Pasamos el día de arriba abajo atravesando puentes de madera, trepando escaleras en pequeñas islas desde donde divisar panorámicas preciosas, tomando trenecitos que recorrían el parque entero hasta que, llegó el momento, el esperado, el deseado, el imaginado… instante en que pusimos rumbo hacia la Garganta del Diablo. Caminamos por una pasarela que atravesaba aguas, ríos, balsas, lagos, maleza… Íbamos acompañadas de otras tantas personas que, como nosotras, habían dejado el mejor bombón de la caja para el final de la jornada, el momento en que caía la tarde y la luz blanquecina del cielo, con rojos, malvas, naranjas y amarillos se difuminó al tocar con un agua brava que se abría ante nosotras. Llegamos al filo de la pasarela donde por un momento tuvimos la impresión de que la tierra se había resquebrajado, furiosa y atrevida, para dejarnos ver unas entrañas inundadas de fuerza en forma de agua. El vaho caía y salpicaba. Magnitud e impresión. Desde la barandilla admirábamos tal espectáculo y las 6 convergimos en que, realmente, era la guinda que coronaba un pastel delicioso.
En aquel momento me hice una pregunta ¿Qué hubiera pasado si hubiésemos empezado nuestra jornada visitando la Garganta del Diablo? ¿Hubiese hecho que el resto de visita al parque no hubiese resultado tan fascinante? Y hoy vuelve a mi mente. ¿Puede suceder lo mismo con los viajes? ¿Influye de alguna manera por qué países, lugares, experiencias empieces para que el resto queden supeditadas a ello?

[Autor: Alba Teixidor]

Viajando de la mano de David Rull

David Rull y África, o más exactamente Egipto, parecen ir de la mano. No hacen falta muchas sesiones, quizá ni siquiera muchas horas, para intuir que David Rull desprende pasión por esta tierra y su historia. Y así nos lo transmite a quienes, sentados, esperamos absorber todo conocimiento posible, algo que nos haga entender nuestro presente mediante un pasado lejano.
Le damos la mano a este egiptólogo que nos introduce en el mundo de la divulgación histórica, arqueológica y cultural del periodismo de viajes. Nos ofrece unas pinceladas sobre temas especializados a nivel científico y de ahí nos conduce a las diversas maneras de transmitirlo a un público que quiere viajar y conocer. Todos pueden ir en el mismo saco: viajeros y turistas; turistas y viajeros; nosotros debemos —intentar— hacer accesible este conocimiento a quién lo demande.
Retrocedemos al pasado de nuestro pasado, para encontrar huellas y restos ancestrales que nos descubran unas cosas y nos hagan preguntarnos otras.

Foto David Rull                Fuente: David Rull

Nos llega un oleaje de guías de viaje; mismos lugares, diferentes maneras de contarlos, de introducirse en ellos, de transmitirlos. El viajero parte de un estado de desconocimiento, pero antes de partir (cuando en realidad ya ha empezado el viaje), investiga, pregunta, indaga e intenta empaparse de ese lugar al que llamará destino. En este paso previo al traslado físico, podemos contribuir a que el viajero vaya desgranando una información saboreada poco a poco, permitiendo que él mismo cree una imagen a su parecer, intentando desprenderse de un etnocentrismo que le acompaña —nos acompaña— de forma intrínseca. Culturas mirándose así mismas, hacia dentro, hacia un interior desde el que juzga cuán diferente son otras culturas. Naturalidad comprensible, no por ello nos debemos conformar. Equilibrio que podemos hallar observando, escuchando e intentando transmitir de unas maneras y otras, como hiciera Heródoto interpretando el mundo a través de sus viajes.

Formas de viajar tan complejas de definir como el tiempo; formas que fluctuarán desde un enfoque arqueológico, hasta cultural, pasando por el antropológico, sostenible, religioso, aventurero, literario y tantas etiquetas como Rull nos nombra y nosotros podamos investigar, crear o imaginar. Y al etiquetar nos adentramos en un paseo por el mundo sin movernos de nuestras sillas. Fotografías y anécdotas bailan entre las pirámides de Egipto, en los textos religiosos más antiguos de la Humanidad, en la eternidad de cámaras fúnebres, en la importancia del canal de Suez para la comercialización de enseres entre Europa y África. A lo lejos, allá entre el Nepal y el Tíbet, nos llega un mapa de la montaña sagrada Kailas —centro del mundo para unos, lugar desconocido para otros—, donde su lago Manas Sarovar da vida al río Ganges. Las aventuras de Lawrence de Arabia vuelan desde Jordania, para seguir con la mochila hasta Leptis Magna, en Libia, una de las ciudades romanas más antiguas del mundo.

Nos quedamos con la cooperación que propone Rull, ese círculo redondo que nos dibuja donde sinergia y multidisciplinariedad se rodean de científicos, técnicos, logística y comunicadores para converger en el punto donde los puentes se encuentran y dejan de ser puentes, donde los científicos pueden llegar a ser buenos comunicadores y los comunicadores buenos científicos, si se han usado los puentes adecuados para llegar hasta el lugar.

[Autora: Alba Teixidor]

Las nebulosas montañas de Yangshuo

YangshuoHace algunos años me di cuenta que, en mi parcela mental viajera, había empezado a categorizar los lugares a los que viajaba. Era como si hubiese introducido pequeñas cajitas en mi cerebro, cada una con su cartelito, y dentro de ellas los lugares correspondientes según la experiencia vivida. Por un lado, tenía las zonas del mundo que me habían gustado tanto que podría volver a visitar algún día. Por otro, estaban los que me habían robado un pedacito de corazón y habían dejado tal huella dentro de mí que podría vivir allí por un tiempo. Y por último, establecí una categoría de lugares que, lejos de arrepentirme de haber visitado, no veía el motivo para volver a pisar –checked.

Pasado algún tiempo y con las cajitas cada vez más llenas, me daba la impresión que habían lugares que saltaban de una cesta a la otra, desde las ganas de regresar a esos parajes hasta rozar la tentación de quedarme allí por algún tiempo. Y ese es el caso de Yangshuo, una población rural al sur de China.

La primera vez que visité Yangshuo fue casi por casualidad. Andaba por Hong Kong, ciudad que alberga el mayor número de rascacielos del mundo, y unos amigos nos recomendaron hacer una incursión a la China más rural. Así que decidimos coger un metro que nos llevó hasta Shenzen, ciudad fronteriza donde mostrar el visado chino, sellar pasaportes y percatarte que China no es Hong Kong. A penas estuvimos unas horas en Shenzen, lo necesario para descubrir que entender y hacernos entender iba a ser tarea ardua. También dio para comer los primeros dumplings, observar una ciudad industrial, dura, coloreada por neones y descubrir la inexistencia de las tazas de váter. Los baños a base de agujeritos en el suelo – algunos comunitarios, todos escasos de limpieza-, iban a ser nuestra nueva realidad.

Tras diez horas de autocar nocturno llegamos a Guilin, ciudad situada al norte de la provincia de Guanxi. El alba nos pilló paseando por el parque botánico, donde sus lugareños daban la bienvenida al día con sesiones de yoga, tai-chi, juegos de bádminton, estiramientos varios… y todo ello al aire libre. Las agujas marcaban las 7 de la mañana cuando la ciudad empezaba a vestirse de puestecitos callejeros donde proveerse de carnes, frutas, verduras… mientras, los desayunos humeaban a base de fideos sorbidos con sonido (es culturalmente adecuado hacer ruido al sorber, es símbolo de buena educación).

Desde Guilin tomamos una pequeña barca de bambú con la que descendimos por el río Li. Navegamos por las aguas tranquilas del arroyo, rodeados de impresionantes montañas cubiertas de vegetación. Resultó ser uno de los paisajes más extraordinarios y preciosos que había visto jamás. A día de hoy sigue siéndolo. Entre aquellos macizos de formación karst, me sentí como en un cuento de fantasía. Aquel bote de bambú nos llevó de Guilin a Yangshuo, e incluso algo más, pareció que las aguas del río Li y sus nebulosos cerros nos transportaron a otro mundo, tanto por lo que fuimos descubriendo exteriormente, como el camino que iniciamos hacia nosotros mismos.

Yangshuo está ubicado al sur de la provincia de Guanxi y a orillas del rio Li y Yulong. Turismo local y mochileros venidos de todos los rincones del mundo, decoraban sus calles con tenderetes, restaurantes de comida deliciosa y algún bar donde tomar una copa. Salimos de ese epicentro comercial, y hallamos una ciudad que latía en forma de campos de arroz, barquitas de madera practicando la pesca del cormorán, escuelas de tai-chi y calles donde la ley de la selva estaba servida. Recorrer sus caminos y campos en bici fue una experiencia interesante: en la misma carretera coches, motos, tractores, vacas, carros tirados por personas, caballos y niños que correteaban desnudos, intentaban abrirse paso y sobrevivir a la ley del más fuerte y el más hábil. La vida se hallaba en cada metro que dejábamos atrás en cada pedaleo.

Las montañas y las aguas del río nos acompañaron en todo momento, haciéndose visibles y perennes en todos y cada uno de los días que pasamos en esas tierras.

Una sugerencia: El viaje es tuyo, y único. El resto, tómalo como una recomendación de un viaje único para otra persona. 

[Autora: Alba Teixidor]