Nuestro guía: Un primate domesticado por la cultura

«Soy un primate domesticado por la cultura.» Así se define a sí mismo Jordi Serrallonga, naturalista, escritor, guía de expediciones, productor y asesor científico, apasionado investigador de campo en África, América y Australia.

Acompañados por el profesor Jordi Serrallonga, iniciamos un periplo a través de la evolución humana y la aventura de la ciencia, con el objetivo de entender el viaje como fuente de conocimiento.

El Profesor Serrallonga nos aseguró que las ganas de moverse hacia lugares desconocidos es algo inherente a la genética del ser humano. Desde sus orígenes, el ser humano siempre ha sentido interés y curiosidad por viajar, ir más allá, experimentar ese estremecimiento que causa lo que no se conoce, y percibir el riesgo que eso implica.

El bipedismo, alcanzado hace casi cuatro millones de años, y la colaboración entre seres semejantes ha permitido al hombre la supervivencia como especie. Aun así, a lo largo de la historia han surgido diversas preguntas que han suscitado un enorme interés, y no solo entre la comunidad científica: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Cómo hemos llegado a ser lo que somos? ¿Por qué somos diferentes de los animales y desarrollamos cultura a través del aprendizaje?Entre el 1700 y el 1800, eclesiásticos (Husher) o científicos (Lineo Cuvier y Lamarck) expusieron diferentes teorías sobre el origen del ser humano, como el creacionismo o el transformismo catastrófico. Sin embargo, no fue hasta que un joven estudiante llamado Charles Darwin, fascinado por los estudios del filósofo y científico William Whewell, abandonó la carrera eclesiástica para embarcarse en el viaje que cambió su vida y que le permitió convertir sus teorías en cánones científicos. Gracias a cinco años de viaje por lugares desconocidos y a una vida dedicada a estudiar los datos recopilados durante este periplo, Darwin formuló la tesis que cambió la teoría sobre los orígenes de la humanidad. Darwin desmintió la idea de que el origen del ser humano se encontraba en Europa y lo trasladó a África, desmantelando todas las teorías aceptadas como preceptos por la Iglesia. Con un tono extremamente blasfemo para la época, afirmó que el ser humano procedía de un animal: el mono. Además, sostuvo que el ser humano ha sufrido una evolución gradual y una adaptación climática-ambiental a lo largo de la historia de la humanidad. Actualmente es por todos sabido que el hombre y el chimpancé comparten un antepasado común.

El soñar ha permitido a diferentes personalidades lograr que a través del viaje se proyectara una forma de aventura y conocimiento al servicio de la investigación científica. Este legado se lo debemos a Darwin, Jacques Cousteau, Dian Fossey, Jane Goodal, Chapman o Sabater Pi, entre otros. El poder de la prensa y de los medios de comunicación han permitido, tanto ahora como en el pasado, la divulgación científica de teorías e hipótesis expuestas por investigadores. Gracias a estas publicaciones los científicos pudieron perseguir y financiar sus sueños y aventuras al servicio del saber.

PersonalidadesSabater Pi,Lamarck,Louis & Mary Leackey,Diane Fossey,Jane Goodall

El conocer para conocer es un binomio que ha permitido más veces que la humanidad se forjara de ideas erróneas y superficialmente primitivas para avanzar en la búsqueda de una perspectiva más apta y verdadera. Ésta es la verdadera clave de la evolución.

[Autora: Sara Beltrame]

Un viaje a Suiza

Suissa cientounvidas

Cuando estás aterrizando en otro país y comienzas a acercarte, si la niebla no te lo impide, puedes ver multitud de diminutas vidas en movimiento. Vehículos, luces, personas… Son vidas que están esperando, sin saberlo, a que te encuentres con ellas.
Pones el pie en tierra y debes aclimatarte rápido. Del frío al calor y del calor al frío en escasos minutos. Las rápidas cervezas de espera hasta que tu avión saliera contrastan con el cálido banquete entre las risas y la emoción de cuando llegas. Las conversaciones suenan diferente,los saludos con otro acento. El cambio de temperatura te sacude sin piedad mientras el contraste que recibe tu cuerpo y tu mente luce como una bajada de tensión en toda regla. Como un desmayo momentáneo que se corta con un vaso de agua arrojado directamente a la cara. Ese agua que te despeja son las personas con las que compartes el viaje, ellos finalmente te aclimatan.
Y cruzas fronteras, te dejas llevar. Visitas ciudades y pequeños pueblos. Subes montañas que alcanzan el sol y bajas al valle donde la niebla es densa. Y cuando vas andando por las calles te sorprendes al ver a gente nadando en un gélido lago. Te cruzas, paseando, con soldados de otro siglo con trabucos al hombro que te hacen dar un salto y soltar un improperio, esto sí que con tu acento, al disparar delante de ti. Ves figuras de ajedrez gigantes, un chorro de agua que, a mucha presión, alcanza ¿cuánto? ¿140 metros? Y bebes vino caliente y no entiendes cuando te explican en el CERN lo de los átomos.

Sales de la rutina y cambias la de otros. Vives cosas que nunca hubieras dicho y sumas recuerdos a tu vida. Así fue aquel viaje entre la niebla de aquel frío de Suiza con el calor de las personas a tu lado.

Y, al partir, un beso y a volar.

[Autor: Asier Suescun ]